¿POR QUÉ DUELE LA RODILLA?

Cuando tenemos un problema,  el cual no sabemos resolver, y  nuestra mente no encuentra una solución por muchas vueltas que le dé; entonces,  el cuerpo se pone manos a la obra, para intentar arreglar lo que le quita el sueño a nuestra cabeza.

¿cómo lo hace? Pues con lo único que tiene: sus órganos, estructuras y funciones.
En el caso de la rodilla, su función, es doblarse.

Os pongo un ejemplo.


Un día de primavera, a las nueve de la mañana, llegó Carol a mi consulta.

Una mujer de treinta y seis años, alta, rubia y con una rodillera inmovilizadora muy aparatosa. Andaba con dificultad. Lo primero que me dijo fue:

– “Estoy muy deprimida, desesperada. Mi vida se ha truncado. Mi vida sin jugar al pádel, no tiene sentido”.

Con más tranquilidad, me explicó que llevaba muchos años jugando a pádel y que eso era el motor de su vida.  No sabía cómo, se hizo daño, y después de un partido la rodilla empezó a doler, cada vez más.

Empezó a tomar antinflamatorios, mejoró, y podía jugar con limitaciones; y de nuevo, después de un partido, empeoró. Tras varios estudios, se determinó una discretísima subluxación de rodilla, la cual le había producido la inflamación.

Tras todo el abordaje del diagnóstico, nos centramos en el aspecto emocional.
Mi pregunta fue,

-¿que estaba pasando en tu vida antes de la lesión?, al instante, sus pensamientos se dirigieron a su trabajo, en un laboratorio farmacéutico. Dos meses antes, le cambiaron de departamento, había sido un cambio positivo, mejor remunerado. Era un departamento de gente muy joven, muy bien preparada, unos “cocos” y ella hacia un poco de “machaca”.
La jefa del departamento, tenía admiración por una joven y prometedora investigadora, a la cual le consentía “todo”, a costa de Carol.

Y entonces, llego un día en el que Carol se dijo: “estoy harta de hacer todas las tonterías que me pide, me hace perder el tiempo, y no sirve de nada que me queje, la respuesta es siempre la misma: “eres su asistente, tienes que hacer lo que ella te diga, ella tendrá sus razones ”.

Entonces, le pedí a Carol que definiera con dos adjetivos calificativos a su joven investigadora, y me dijo: “irreverente e inflexible”.

Yo le pregunte entre risas, ¿ella no se arrodilla ante nadie? y su sorprendente e inocente respuesta fue:

“ No, no, la que me arrodillo soy yo, ella nunca lo haría por que si lo hiciera se haría daño, ya que lleva de esos pantalones rasgados por las rodilla que están de moda entre los jóvenes.”

Casi con sus palabras, tomo conciencia de porque su rodilla no podía doblarse, y de porque estaba de baja. Después de esa consulta empezó a mejorar, y en cuanto pudo volver a trabajar, no toleró ningún atropello más de la joven investigadora.

Fue trasladada a su antiguo departamento conservando el aumento de sueldo. Me llamo a los dos meses que había ganado un campeonato importante de pádel y era muy feliz.

 

En el inconsciente colectivo hay moda o inconscientemucha información, y la juventud de hoy a pesar de los tiempos que corren no permiten el sometimiento que hubo hace dos o tres generaciones.
Las nuevas generaciones no se callan, antes de ser sometidos recurren a expresiones como “yo paso” o “esa no es mi historia”.
Los pantalones rotos por las rodillas les recuerdan que si se arrodillan, se harán daño, no sólo físicamente.

Si te ha gustado, opina, pregunta, comparte.

¿Quieres recibir información sobre transgeneracional? Suscríbete.