¿POR QUÉ MOTIVOS NOS ENAMORAMOS?

Os habéis preguntado alguna vez, cuál es el verdadero motivo por el cual nos enamoramos?
Creéis que es por la belleza? Por la inteligencia? O quizás por una excelente conversación?
Siento deciros que no. No es por nada de eso.

Hoy, quiero contaros una gran historia de amor.
La historia de una bonita muchacha llamada Julieta y el joven Eduardo. Sucedió allá por 1950, en un pequeño pueblo de Burgos.
Julieta, era la hija del zapatero del pueblo, era una bellísima mujer rubia y esbelta, y Eduardo, era hijo del alcalde y por aquella época, tenía mucho poder y dinero.
Juntos, vivieron ardientemente su historia de amor a escondidas. Una muchacha tan humilde, no podía ser novia de un hombre tan poderoso como Eduardo.
Eduardo, desgraciadamente, se casó con la hija del médico, que por aquel entonces era lo más común; una boda de conveniencia para las familias.
Julieta, no pudo soportar el dolor y cayó enferma, y pasados unos meses encontró consuelo en un joven vecino. Se casó con él y se fueron del pueblo.
Julieta siguió visitando el pueblo asiduamente y las malas lenguas dicen que el hijo que tuvo con su marido era igual que Eduardo. Cuando Eduardo murió, en su entierro Julieta lloró desconsoladamente delante de todo el pueblo, aunque su viuda no derramó ni una sola lágrima.
Esta historia, me la contó Julia, la nieta de Julieta cuando llegó a mi consulta. Vino profundamente desesperada, intentando entender porque tenía que sufrir tanto por amor.
¿os imagináis de quién estaba enamorada? De su jefe.
¿y estaba él casado? Sí.
Y esta había sido la historia de su vida. Siempre enamorada de hombres casados que nunca dejaron a sus mujeres por ella, siempre escondiéndose,… Cupido sólo hacía diana en los hombres casados; como el amor de su abuela, Eduardo.
Nuestro inconsciente es el que elige, es el que dirige la flecha de cupido.
Cuando conocemos a alguien, hacemos la lectura inconsciente de los códigos que tiene y si se ajustan a los que necesitamos, NOS ENAMORAMOS.
Hay situaciones de conflicto que vivimos con nuestras parejas, que ya han sido vividas por algún ancestro y han quedado pendientes de solución y las volvemos a revivir con la esperanza de resolverlas, una y otra vez, hasta que las reparemos.
En realidad, es como un nuevo pase de la misma película,
¿has pensado quién ha sido protagonista de la película de tu vida antes que tú?
¿tu abuela, tu padre?

Sal de esa película y escribe tu propio guión.

Si te ha gustado, te agradeceré que lo compartas.

¿Quieres recibir información sobre transgeneracional? Suscríbete.