El sentimiento de abandono puede condicionar nuestra felicidad,
encontrar el enlace con los sucesos que hemos vivido, puede liberarnos.

Sentimos abandono de nuestra pareja, de nuestra familia, siempre a sido así, nunca lo hemos visto de otra manera y eso condiciona el modo por el cual nos relacionamos.

Se establecen vínculos en las dos polaridades, personas muy desapegadas, por miedo a perder y sentirse abandonadas.

Y personas excesivamente apegadas, dependientes y complacientes, ya que si creen que no complacen, sobreviene el miedo al abandono, a la exclusión, al rechazo…

La propuesta es una reflexión personal que nos ayude a llegar a esos momentos de desequilibrio vividos por nosotros para poder sanarlos.

Cuando te encuentres,
nunca más volverás
a estar solo.

 

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